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Quién es más vulnerable y por qué

Nadie está destinado a una adicción, pero hay etapas de la vida y situaciones que aumentan el riesgo, sobre todo cuando se acumulan. Conocerlas ayuda a proteger a tiempo.

Foto: Dietmar Rabich · CC BY-SA 4.0

La idea central: los riesgos se suman

No existe un único grupo «más vulnerable». La vulnerabilidad aparece cuando se acumulan varios factores: empezar pronto, haber vivido un trauma, tener un problema de salud mental, la soledad, la violencia, el dolor, la precariedad y la falta de apoyo.

Un adolescente con una familia que le sostiene y buena salud mental puede tener menos riesgo que un adulto con depresión, trauma y una vivienda inestable. Por eso no tiene sentido señalar a nadie: lo útil es reconocer los riesgos y reforzar lo que protege.

Factores de riesgo y de protección

Los estándares internacionales de prevención agrupan los factores en varios niveles. Los de riesgo aumentan la probabilidad; los de protección la reducen. Ninguno decide por sí solo:

  • Personales. Riesgo: empezar pronto, la impulsividad, el malestar emocional, el trauma, un trastorno mental, el dolor crónico, creer que el riesgo es bajo. Protección: habilidades sociales y emocionales, saber esperar, expectativas realistas, atención sanitaria temprana.
  • Familiares. Riesgo: consumo o juego en casa, conflicto, violencia, abandono, normas confusas, poca supervisión. Protección: un vínculo cálido, comunicación, normas claras y coherentes, supervisión según la edad.
  • Escolares. Riesgo: desvinculación, absentismo, fracaso escolar sin apoyo, amistades que consumen. Protección: sentirse parte del centro, buen clima, apoyo psicológico.
  • Comunitarios. Riesgo: facilidad de acceso, locales de apuestas cerca, poco ocio alternativo, normalización. Protección: una comunidad organizada, ocio sano y accesible, coordinación entre familia, escuela y salud.
  • Sociales. Riesgo: pobreza, desempleo, publicidad, productos baratos y rápidos. Protección: regulación de la venta, de la publicidad y de la edad; protección social.
Dos personas caminando juntas de espaldas por un sendero del bosque, cada una con su mochila
Foto: Kafziel (original); obra derivada: Pbsouthwood · CC BY-SA 3.0

Adolescentes y jóvenes

Su cerebro está en pleno desarrollo, el grupo pesa mucho y el ocio nocturno facilita el consumo. Retrasar la edad de inicio, una familia presente, normas claras, sentirse parte del centro educativo, dormir bien y hacer deporte son grandes protectores.

Personas mayores

Tomar muchos medicamentos, el insomnio, el dolor, la viudedad, la jubilación y la soledad aumentan el riesgo, sobre todo con los tranquilizantes. Revisar la medicación, retirarla de forma gradual y mantener una vida social activa protegen.

Soledad, duelo, separación y crisis

Un duelo, una separación, perder el trabajo o una crisis económica no causan por sí solos una adicción, pero pueden precipitarla cuando se juntan con el insomnio, la tristeza, antecedentes de consumo o la falta de apoyo. El riesgo crece cuando consumir se convierte en la forma principal de dormir o de calmar el dolor.

Lo que protege: el apoyo temprano (también económico y jurídico), una rutina diaria, la familia y la comunidad, la atención psicológica al duelo y estar atentos a cualquier pensamiento de suicidio. No hay una cifra oficial de cuánto contribuye la soledad a las adicciones; sí se sabe que se alimentan mutuamente.

Salud mental y patología dual

Se llama patología dual a la coexistencia de una adicción y otro trastorno mental (depresión, ansiedad, trauma, TDAH, psicosis…). Es muy frecuente entre las personas que están en tratamiento, y las dos cosas se retroalimentan. Por eso lo que funciona es tratar ambas a la vez, de forma integrada.

El entorno familiar y la infancia

El consumo de los padres, el conflicto constante, la violencia o el abandono en la infancia aumentan el riesgo. Un apego seguro, unos límites coherentes y una comunicación sin moralina protegen. La separación de los padres, por sí sola, no determina nada: importan más el conflicto, la violencia y la estabilidad posterior.

Mujeres y hombres

Los hombres consumen más alcohol, cannabis y cocaína y apuestan más; las mujeres toman más tranquilizantes y analgésicos opioides. No es una cuestión de destino biológico, sino de normas sociales, de exposición y de acceso a la ayuda.

El Instituto de las Mujeres advierte de que las mujeres con una adicción sufren más violencia, cargan con un doble estigma y a veces no piden ayuda por miedo a perder la custodia de sus hijos. Los hombres, por su parte, piden menos ayuda emocional. Servicios seguros, sin juicio y con perspectiva de género ayudan a unas y a otros.

Exclusión, sinhogarismo y migración

La exclusión no es una característica de la persona, sino la suma de inseguridad en la vivienda, pobreza, desempleo, violencia, problemas de salud y barreras para acceder a la ayuda. Puede ser causa y consecuencia de la adicción a la vez.

Ser migrante no es, por sí mismo, un factor de riesgo de adicción. El riesgo aparece por el duelo migratorio, la precariedad, la falta de red o la situación administrativa. Una vivienda estable, la atención integrada, la mediación y la regularización protegen.

Dolor crónico

Quien vive con dolor durante mucho tiempo puede necesitar analgésicos opioides durante largos periodos, y con ellos llegan la tolerancia y la tentación de subir la dosis. Lo que protege es un abordaje con varios frentes (fisioterapia, ejercicio adaptado, psicología del dolor), objetivos de calidad de vida y revisiones periódicas del tratamiento.

Qué puedes hacer hoy

  1. 1Piensa qué factores de riesgo y de protección hay en tu vida o en la de tu familia, y elige uno de protección para reforzar esta semana.
  2. 2Si estás atravesando un duelo, una separación o un despido, no lo cargues a solas: pide apoyo a tu entorno y, si duermes mal o estás muy triste, a tu médico.
  3. 3Si tomas analgésicos o tranquilizantes desde hace tiempo, pide una revisión.
  4. 4Si conoces a alguien que está pasando por una situación así, acércate: la compañía es una de las mejores protecciones.

Dónde acudir

Ayuda profesional en Rivas, Arganda y Madrid →

Centros públicos, teléfonos y grupos de ayuda mutua.

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Te escuchamos y te decimos a dónde acudir. Escribe a acogidadeadicciones@gmail.com.

Fuentes