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Adicción a una conducta

Pornografía

La mitad de los estudiantes de 14 a 18 años ha visto pornografía en el último año y el primer acceso llega hacia los 11 años, muchas veces sin buscarlo. Hablar de ello con calma, sin escándalo, protege.

Foto: Dietmar Rabich · CC BY-SA 4.0

Qué es

Ver pornografía, incluso con frecuencia, no es por sí solo un trastorno, y la «adicción a la pornografía» no figura como diagnóstico propio ni en la CIE-11 ni en el DSM-5-TR. Cuando hay pérdida de control, repetición persistente y un deterioro real de la vida, puede formar parte del trastorno de conducta sexual compulsiva que reconoce la OMS; por eso los profesionales hablan de «uso problemático».

La OMS precisa que el malestar que nace solo de un juicio moral sobre la propia conducta no basta para hablar de trastorno. Lo que se valora es si la persona ha perdido el control y si eso le está haciendo daño a ella o a sus relaciones.

Preocupa especialmente la edad a la que se llega. Según UNICEF España, el primer acceso se produce de media a los 11,58 años, y alrededor de uno de cada tres primeros accesos es involuntario: el contenido llega a los niños sin que lo busquen.

Los estudios asocian el uso problemático con malestar, ansiedad, depresión o dificultades en la vida sexual y de pareja, pero todavía no se sabe bien qué es causa y qué es consecuencia. Por eso conviene abordarlo con serenidad y con ayuda profesional cuando hace falta, nunca desde la vergüenza.

Señales de alarma

  • Intentar dejarlo o reducirlo y no conseguirlo.
  • Necesitar cada vez más tiempo o contenidos más extremos.
  • Consumirlo en lugares o momentos inapropiados, como el trabajo o la clase.
  • Ocultarlo y mentir sobre ello.
  • Que interfiera con la pareja, los estudios o el trabajo.
  • Seguir pese al daño que se percibe.
  • Usarlo sobre todo para escapar de la soledad, la tristeza o la ansiedad.

Consecuencias

  • Salud: se asocia con malestar, ansiedad, depresión y problemas de la función sexual, aunque la dirección de la relación no está clara.
  • Pareja y familia: secreto, acuerdos rotos, pérdida de confianza, conflicto y menor intimidad.
  • Estudios y trabajo: tiempo perdido, distracción, menor concentración y riesgo de sanciones si se consume en esos ámbitos.
  • Vida social: aislamiento y abandono de otras actividades.

Los datos

Qué puedes hacer hoy

  1. 1Si te preocupa tu propio consumo, habla con tu médico o con un psicólogo: es un tema clínico como cualquier otro y se puede tratar.
  2. 2Si eres madre o padre, no esperes a que pregunten: habla con tus hijos de forma adaptada a su edad sobre lo que pueden encontrarse en internet y de cómo son las relaciones de verdad.
  3. 3Activa el control parental en los dispositivos de los más pequeños, sabiendo que no sustituye a la conversación.
  4. 4Si el problema afecta a tu pareja o a tu familia, buscad orientación juntos.
  5. 5El centro AdCom de Madrid atiende también los problemas relacionados con la conducta sexual, con cita directa.

Dónde acudir

Ayuda profesional en Rivas, Arganda y Madrid →

Centros públicos, teléfonos y grupos de ayuda mutua.

¿No sabes por dónde empezar?

La parroquia te orienta →

Te escuchamos y te decimos a dónde acudir. Escribe a acogidadeadicciones@gmail.com.

Fuentes